EL VIEJO MUNDO SE MUERE

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Los últimos acontecimientos que estamos viviendo en nuestro país hacen que sea un buen momento para recordar lo expuesto por Antonio Gramsci, cuando afirmaba en los primeros compases del Siglo XX: “El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”.

Desde luego que las palabras del intelectual italiano se ponen de actualidad cada cierto tiempo, pero las evidentes roturas de las costuras que estamos percibiendo en la coyuntura occidental actual las hacen más certeras que nunca.

Pongámonos en situación con dos ejemplos concretos. Torre Pacheco, Murcia. Se convoca por parte de plataformas xenófobas a una cacería de personas migrantes el día 15 de Julio de 2025, con el supuesto objetivo de encontrar al agresor de un varón de 68 años que sufrió una agresión el día 9 de Julio en dicho municipio. El resultado fueron ataques racistas por parte de grupos convocados por estas plataformas a comercios regentados por personas de origen migrante, ataques a vehículos, enfrentamientos con periodistas y policías con la generación de un clima de violencia irrespirable en dicho municipio que se saldó con la detención de una decena de personas y mas de un centenar de denunciados.

Castell de Ferro, Granada. El 1 de Agosto presenciamos vía video a bañistas en la playa del municipio antedicho, lanzarse a la carrera para detener e inmovilizar a personas migrantes que acababan de poner un pie en la costa después de la travesía de cruzar el Mediterráneo en una lancha, sin entender siquiera como pudieron intentar escapar de aquellas personas que se abalanzaron sobre ellos después de tal arduo periplo.

Ambas escenas merecen un estudio conjunto, ya que dos imágenes se entienden mejor juntas, y en ambas se puede rastrear elementos comunes.

El más importante, cuál es el origen de los comportamientos que estamos viviendo por ciertos sectores de la población española. En este sentido, es en el que cobra relevancia lo expuesto en el título de este artículo, y la frase del destacado teórico.

España lleva ya unas décadas de saldo migratorio positivo (teniendo más inmigrantes que emigrantes), consolidándose de esta forma su situación como destino de migración. Como sabemos, esto no fue así hasta las postrimerías del siglo pasado y el inicio del actual, y ello indiscutiblemente modifica la realidad social en la que vivimos, o dicho de otra forma, nos hace ver el nacimiento de un nuevo mundo.

Las causas de este cambio merecen otro artículo si bien ya hemos hablado de las mismas, no siendo otras que el crecimiento económico y el aumento del nivel de vida evidente y notable de España, que no pasa desapercibido para aquellas personas que, sin oportunidades de mejora en sus países de origen, buscan un destino donde poder desarrollarse.

En España, actualmente y según datos del Instituto Nacional de Estadística, residen 11 millones de personas de origen migrante tanto de primera como de segunda generación, lo que sitúa a este colectivo en algo más del 22 por ciento de la población.

Estos porcentajes son similares a países de larga tradición en la recepción de migrantes (en Francia, por ejemplo, reside un 25% de población de origen migrante en la Francia Metropolitana, según datos del Institut national de la statistique et des études économiques). La diferencia es, que mientras Francia lleva todo el siglo XIX acostumbrándose a su nueva realidad, en España sólo llevamos dos décadas en el “nuevo mundo”.

Que existe un sector muy definido de personas en nuestro país que temen perder sus privilegios en el nuevo mundo que está naciendo es algo indudable. Que estas personas que pueden perder sus privilegios no son bañistas de un pueblo de Granada o jóvenes que se desplazan a atacar restaurantes de kebabs en Torre Pacheco, tampoco lo es.

La movilización que se consigue por parte de los privilegiados, de personas de bajos o medios recursos para que dirijan su ira contra la población migrante no es algo nuevo ni particular de España, pero sí es algo peligroso y sobre todo, erróneo.

El nuevo mundo no nace por que lleguen migrantes en lancha, eso no es más que la consecuencia. El nacimiento del nuevo mundo tiene que ver con los cambios en las relaciones de producción que se están produciendo en el mundo, y particularmente, en occidente.

Por ello, debemos dar la noticia, está naciendo un nuevo mundo. Debemos entender que vamos a vivir en una nueva sociedad en la que conviviremos con personas de origen diverso y es importante que aquellos que entendamos esta situación, acompañemos a aquellos que todavía no lo quieren ver, para que pierdan el miedo e identifiquen cuáles son los orígenes reales de los problemas que como sociedad nos están afectando.

A aquéllos que disfrutaron de privilegios injustos durante el mundo viejo, no podemos más que darles la mala noticia, el viejo mundo se muere.


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1 comentario en “EL VIEJO MUNDO SE MUERE”

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